Color en el textil

Iniciar el estudio del color en el textil es dar el paso decisivo para emprender el camino de la creatividad en esta industria y en esta profesión. La materia prima que hemos venido considerando va a ser tomada en nuestras manos para sentirla,
percibir en ella las cualidades que buscamos en orden al fin que perseguimos y modelarla hacia ese destino que otras personas o nosotros mismos tenemos reservado para ella.

 El color es una impresión sensorial. 

Si hemos determinado que vemos un color, que según la luz que entre en nuestro ojo sentimos un color u otro, habremos llevado la “cuestión color” al terreno de lo sensorial. En el mundo externo a nuestro sistema visual no existe el color; ese mundo es incoloro. La materia es incolora y la luz es incolora. El color sólo existe como impresión sensorial del individuo que ve un objeto material.
La sensación “color” es el producto conceptual elaborado por nuestro cerebro a partir de los datos emitidos por el ojo que ve un objeto iluminado, un objeto sobre el que incide la energía que llamamos luz.

Los colores primarios  
Es en los conos de la retina del ojo donde está el origen de tres tipos de sensaciones de color, por las reacciones bioquímicas que allí se producen:

  • sensación de nombre azul-violáceo,
  • sensación de nombre verde,
  • sensación de nombre rojo anaranjado.

Estas tres sensaciones se corresponden conceptualmente con los tres colores primarios.

Razones objetivas
Las respuestas psicológicas ante el color tienen, de alguna forma, su explicación o motivación en causas físicas o químicas objetivamente propias de las cualidades existentes en esos colores; así la razón fundamental de que unos colores “nos resulten” calientes o cálidos, y de que los llamemos así, es que esos colores expanden luz; son cálidos el rojo y el amarillo. Por el contrario, hallamos fríos los colores que absorben luz; los azules, verdes, violeta. De igual manera hay una respuesta psicológica ante la mezcla de colores, yuxtaposición, combinación, etc., porque esa mezcla también
produce reacciones de naturaleza física y química; habrá combinaciones violentas cuando, por ejemplo, de ellas resulta una total absorción de luz (rojo y verde, azul y naranja, amarillo y violeta).

Razones subjetivas
La educación estética de cada individuo o grupo y su cultura convencional predetermina gran parte de la respuesta psicológica de ese individuo o grupo ante la percepción del color. Casos singulares de esta subjetivación estética son aquellos caracteres míticos de ciertos colores, como el luto para el negro y la pureza para el blanco. Otro ejemplo es el de la cultura romanocristiana, que prescribe claramente cada color para cada uso en la liturgia, es decir en la celebración de sus cultos:
El negro, para los oficios de difuntos.
El blanco, para las ceremonias nupciales, bautismales y festividades de santos no mártires.
El rojo para los mártires.
El morado para los cultos en tiempo de penitencia y Pasión.
El verde para el tiempo litúrgico de esperanza; etc.
Además de la particularización de estos ejemplos, lo cierto es que cada uno de los colores tiene la propiedad de causar sensaciones específicas en nuestro psiquismo.

En los siguientes capìtulos estaremos publicando uno a uno los significados del color, por lo pronto nos despedimos esperando hayan pasado unas felices fiestas 🙂